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Conservando la Memoria e Identidad del Movimiento Estudiantil Chileno

EL ARCHIVO FECH, LA DICTADURA Y LOS DERECHOS HUMANOS

 

 

Desde su fundación en 2008, el Archivo y Centro de Documentación de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (AFECH) ha mostrado un compromiso férreo con la defensa y promoción de los Derechos Humanos. Se trata de un asunto que no ha sido buscado de forma intencionada, sino que es ineludible, forzoso e inexcusable. Está en el nervio mismo de su cuerpo documental y, por lo mismo, forma parte de su identidad y de su valor como institución. El archivero francés Michel Duchein ha planteado que el Archivo es el corazón de las instituciones. En ese caso, los documentos del AFECH palpitan y en cada uno de sus latidos resuenan las luchas estudiantiles y los costos humanos y materiales que han sufrido por defender la vida y la libertad. Conjuntamente, han marcado el ritmo de su devenir y condicionado varias de sus iniciativas en sus seis años de existencia.

 Originado como un proyecto estudiantil, la historia del AFECH representa un recorrido por recuperar y centralizar el patrimonio documental de los estudiantes de la Casa de Bello. Un material desperdigado y destruido producto del descuido y la inconsciencia, pero, principalmente, por los constantes ataques y las continuas destrucciones de sus diversas locaciones. Cuatro momentos para ejemplificar. Primero. 21 de julio de 1920. Una turba de estudiantes conservadores y nacionalistas asoló el local de Ahumada 73. Hubo una quema pública de su biblioteca y de los archivos de las revistas Claridad y Juventud. También de su Imprenta. Segundo. 2 de abril de 1957. Fuerzas policiales ingresaron al local, rompieron las cañerías y desmantelaron una inundada casa de Alameda 341. Tercero. Julio de 1971. Un incendio provocado terminó con el local en llamas, el mismo que escogió Salvador Allende para proferir un discurso para celebrar su llegada a la Presidencia. Cuarto y final. El golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. La FECH clausurada y, más tarde, declarada ilegal.

 Un Tánatos archivístico ha acechado históricamente la producción documental y patrimonial estudiantil. Así, la historia del Archivo FECH se puede caracterizar como un constante recabado de huellas, cuyo recorrido se orienta a contrapelo y en racconto a esa destrucción, desaparición y desperdigamiento al que lo ha querido destinar tantas veces la historia. He ahí el mayor valor de esta iniciativa. También, la de sus documentos recuperados en esta operación centrípeta. En Archivística, los archivos son una consecuencia inevitable de la actividad práctica de una institución. Sus documentos, entonces, materializan una serie de funciones y actividades de la FECH: los papeles están unidos y reflejan el actuar de la Federación. De ahí la posibilidad de recuperar las memorias e hilvanar las historias de sus protagonistas durante y después del golpe de 1973.

 En su mayoría, los documentos del Archivo FECH evidencian la lucha estudiantil por democratizar la Universidad de Chile en un contexto de represión e intervención militar y, también, sus intentos infructuosos y exitosos por fomentar y hacer respetar los Derechos Humanos: a la vida, a la libertad y al de asociarse libremente. Después del 11 de septiembre de 1973, el régimen militar clausuró la Federación. En su reemplazo se estableció la Federación de Centros de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECECH). En 1976-77,  apareció la ACU: la Agrupación Cultural Universitaria, organización de estudiantes que, por medio del arte y la cultura, intentó suplir su ausencia y trató de hacer Universidad en las peores condiciones. En 1979, en un congreso clandestino se restableció la Federación, compitiendo de forma paralela con la organización oficialista. En 1984, tras largas luchas y dolorosas muertes, los estudiantes lograron recuperar la institución de los embates de la dictadura. Durante esa década, la FECH se dirigió críticamente contra las políticas educacionales de Pinochet, al punto de que en 1987 logró convocar a un paro general de dos meses contra el rector designado José Luis Federici.

 Estas y otras acciones le han dado sentido y marcado el rumbo de varias de nuestras iniciativas. Primero, al intento de organizar y digitalizar la Colección de Derechos Humanos. Se trata de cerca de 700 documentos que oscilan entre 1976 y 1984. Además de permitir reconstruir las historias mencionadas más arriba, incluyen las listas de detenidos y diversos recursos de amparo. También, cartas de solidaridad nacional e internacional producto de la persecución a diversos líderes estudiantiles. Contiene, además, la querella interpuesta a Pinochet por la FECH en 1998. En ella es posible de ver el proceso de construcción del libelo y la persecución contra 75 alumnos que terminaron como detenidos desaparecidos y una información sumaria sobre su desaparición.

 Segunda iniciativa. Como registrar y archivar era peligroso, los documentos recuperados han sido pocos y escuetos: vacío y silencio. Con la finalidad de paliar esa situación se origina el Archivo Oral y Audiovisual de las Memorias Estudiantiles. Nos percatamos que cada estudiante es un potencial documento: un soporte de información que aglutina vivencias y experiencias. Así lo experimentamos en nuestros encuentros, donde las diversas generaciones de estudiantes de la Universidad de Chile generan un diálogo. Por lo mismo, hemos buscado a los testigos para provocar el registro y archivar su memoria, transformando el silencio de los papeles en la voz de sus protagonistas.

 Ambas iniciativas nos han vinculado con otras instituciones afines. De ahí nuestra participación en la Red de Archivos de Memoria y los Derechos Humanos, instancia colaborativa y de reflexión donde sus miembros reconocemos los archivos como herramientas de importancia radical para elaborar políticas de memoria. El Archivo se torna, así, en un espacio pedagógico: sus documentos posibilitan elaborar narrativas con potencial educativo y ejemplificador sobre la promoción y defensa irrestricta de los Derechos Humanos. Se refuerza, además, su calidad de repositorios de evidencias jurídicas, cuyos documentos son claves para la apertura y/o avance de litigios para alcanzar la verdad y la justicia.

 Archivo de Memoria y de los Derechos Humanos, el Archivo FECH ha colaborado activamente con el Colectivo Patricio Manzano, agrupación de estudiantes de la generación de los 80, quienes no han descansado por  reconstruir las circunstancias de la muerte del estudiante de Ingeniería Patricio Manzano en los Trabajos Voluntarios de Aconcagua 1985, primer mártir de la FECH democrática. Y, también, por clamar justicia. Celebramos la apertura del caso judicial contra Alberto Cardemil y, también, expresamos nuestra profunda felicidad y un enorme agradecimiento por el libro (próximo a ser publicado) de Marcela Campos, integrante del Colectivo, que indaga sobre los luctuosos sucesos que llevaron al fallecimiento de Patricio Manzano.

 Actos y no gestos. Escrituras que son fundamentales para mantener viva la historia de la FECH y tomar conciencia de los costos humanos y sociales que enfrentó una generación universitaria para recuperar de la dictadura a la misma institución que hoy está intentado ser deslegitimada. Pato Manzano es uno. Faltan más. Como Archivo FECH hemos querido contribuir a saldar la deuda que tiene la Universidad de Chile con su memoria. Sin embargo aún falta sistematizar la información que está desperdigada en los diversos repositorios de la Universidad. Escasea un trabajo en conjunto. Un esfuerzo archivístico mancomunado y decidido. Falta una voluntad global de la Universidad con un proyecto íntegro a largo plazo donde realmente exista un reconocimiento de lo sucedido y, a la vez, una investigación al respecto que permita saldar esa deuda tanto con los docentes exonerados, como con los estudiantes en Dictadura.

 El 17 de septiembre de 1843, en el discurso de instalación de la Universidad de Chile, Andrés Bello, su primer Rector, planteaba el rol que debía cumplir esta institución en su relación con la sociedad y el país. “Será como un cuerpo eminentemente expansivo y propagador”, declaró. Con la dictadura de Pinochet, este cuerpo recibió una herida que no ha cicatrizado y cuyo impacto y profundidad aún falta aquilatar. Mutilado su cerebro por la fuga de académicos y, también, por el asesinato y persecución de varios estudiantes. Mutilado su corazón y su espíritu en cuanto, desde entonces, se impuso una nueva idea de Universidad, de cultura, de arte y de país.

 Claudio Ogass Bilbao

Director y Archivero

Leonardo Cisternas

Coordinador de Investigación y Extensión

Finalmente presentamos un documental, desarrollado en el marco de un proyecto financiado por la Universidad de Chile, que buscaba la creación del primer Archivo de Memoria Oral del Movimiento Estudiantil, mediante el registro de 7 testimonios que relataron su experiencia en una Universidad intervenida por los rectores designados durante la Dictadura cívico-militar.

 El eje central del documental estuvo puesto en la Recuperación de la FECH entre 1976 y 1984, preguntándonos ¿Es válido interrogar desde el presente al movimiento estudiantil durante la Dictadura cívico-militar?  ¿Cuáles son las memorias que subyacen del recuerdo individual y colectivo de diversos momentos y espacios? ¿Qué se ha escrito y cómo han mirado y/o leído el rol que cumplieron los hijos de Bello en la lucha por la democratización interna y externa?

 Las entrevistas apuntaron, precisamente, a revelar estas preguntas, interrogando e intencionando la fuente. A continuación los invitamos a visualizar nuestro documental que refleja uno de los periodos más duros del movimiento estudiantil de la Universidad de Chile.

Documental sobre la Recuperación de la FECH: de la ACU a la FECH

 

 

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